Con el proyecto “Control de la eutroficación de las aguas costeras a través del uso de la almeja gari sólida y de la macha mesodesma donacium como una herramienta de filtración natural”, los estudiantes Vicente Ortiz y Máximo Ramírez, guiados por el profesor Sergio Julio del Liceo Blanco Encalada de Caldera, Región de Atacama, obtuvieron el primer lugar del concurso Junior del Agua que organiza la Dirección General de Aguas del MOP.
Los jóvenes viajarán a Estocolmo, Suecia, en agosto próximo a representar a Chile en la versión internacional del concurso dirigido a estudiantes entre 15 y 19 años que presenten proyectos de investigación científica, tecnológica o de carácter social para contribuir en los desafíos del agua con innovaciones de impacto. Las bases para la convocatoria 2026 se publicarán en el sitio web de la DGA.
El director general de Aguas del MOP, Rodrigo Sanhueza, indicó que “la educación y la investigación son claves para avanzar en seguridad hídrica, por eso es que para la Dirección General de Aguas es importante impulsar este concurso en el país y que la juventud tome conciencia que el agua es un bien finito y que se requiere avanzar en soluciones que contribuyan a cuidar el agua y usarla eficientemente”.
Fueron 15 establecimientos educacionales de 9 regiones del país, los que enviaron 19 proyectos para la convocatoria 2025 del concurso Junior del Agua, cuyo jurado seleccionó 8 semifinalistas, de los cuales quedaron 3 equipos finalistas para presentar sus iniciativas de forma presencial. El certamen contó con el apoyo de la Asociación Internacional de Ingeniería Sanitaria y Ambiental Capítulo Chileno (AIDIS), Asociación Latinoamericana de Hidrología Subterránea para el Desarrollo (ALSHUD Chile) y la Sociedad Chilena de Ingeniería Hidráulica (SOCHID). Además, tiene el auspicio de Aguas Andinas, Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, Aguas Nuevas y Núcleo Biotecnología Curauma de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
La iniciativa ganadora consiste en la biofiltración con almejas y machas para reducir la eutrofización costera. Según explicaron los estudiantes, que cursan la especialidad de Acuicultura, en la comuna de Caldera la acuicultura es una de las actividades económicas más relevantes, viéndose enfrentada a la acumulación de materia orgánica proveniente de cultivos de abalón, que deteriora los ecosistemas costeros y favorece fenómenos como la eutrofización (enriquecimiento excesivo de nutrientes que provoca un crecimiento descontrolado de algas que bloquea la luz, agota el oxígeno al descomponerse y crea zonas muertas sin vida) e hipoxia marina (bajo nivel de oxígeno disuelto en el agua, lo cual es insuficiente para la vida marina). Para mitigar esta situación, los jóvenes –que cursan la especialidad de Acuicultura- desarrollaron un innovador estudio basado en el uso de moluscos filtradores —la almeja Gari sólida y la macha Mesodesma donacium— como herramientas naturales de biorremediación.
El proyecto se ejecutó mediante un diseño experimental compuesto por 16 bandejas instaladas en el estanque decantador de una empresa acuícola local, comparando cuatro condiciones: bandejas con almejas, con machas, con ambas especies y un control sin biofiltradores. Durante ocho meses se midió la acumulación de materia orgánica en los sedimentos usando el método de pérdida por ignición, uno de los más utilizados en estudios marinos.
Los resultados mostraron una clara tendencia: las bandejas con bivalvos filtradores acumularon hasta 100% menos materia orgánica que las bandejas de control, confirmando su capacidad para reducir sedimentos y mejorar la calidad del agua. La combinación de almejas y machas entregó los resultados más prometedores, evidenciando un efecto sinérgico. Aunque la variabilidad del flujo de agua generó resultados dispersos, la tendencia fue consistente y coincide con estudios previos.
Además del impacto ambiental del proyecto, tendría un beneficio socioeconómico, ya que el uso de filtradores podría incorporarse en modelos de Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA), lo que permitiría a las empresas disminuir impactos ambientales, evitar sanciones regulatorias, y diversificar su producción al incluir especies comerciales como machas y almejas.
Este estudio propone una solución ecológica, replicable y alineada con un manejo sostenible de las aguas costeras, reforzando la educación ambiental y la necesidad de conservar los recursos marinos locales.
Segundo y tercer lugar
La premiación del segundo lugar recayó en Sofía Álvarez y Ángel Bahamondes, representantes del Liceo Bicentenario Polivalente Nuestra Señora de la Merced de San Carlos, Región de Ñuble, con el proyecto “Estrategia biotecnológica basada en bacterias ácido lácticas para promover el crecimiento radicular de plantas de avena sativa y mejorar la eficiencia fisiológica frente al estrés hídrico”, para el cual contaron con la guía de la profesora Dafne Barrera. Para ello cultivaron 120 plantas divididas en grupo tratado con bacterias ácido lácticas y grupo control. Tras dos semanas de riego normal, ambos grupos fueron sometidos a un régimen reducido para simular sequía. Las mediciones incluyeron germinación, longitud de raíces, biomasa, densidad de ramificaciones y aparición de hojas.
Y el tercer lugar lo obtuvieron Moisés Donoso y Cristóbal Martínez del Instituto Regional Federico Errázuriz de Santa Cruz, Región de O’Higgins, dirigidos por la profesora Carmen Quintro. Su trabajo “Evaluación de la eficiencia de reactivos químicos en el mejoramiento de la calidad de efluentes de empresas productoras de vino” abordó la alta carga contaminante de los residuos industriales líquidos generados por la industria vitivinícola de la zona, buscando optimizar un tratamiento físico–químico que permitiera mejorar la calidad del agua residual y avanzar hacia su eventual reutilización, disminuyendo su impacto ambiental.




